martes, 24 de marzo de 2009
La Vida y el Alma
1.¿Qué significa ser vivo?
2.Diferenciación de los grados de vida
3.El principio intelectual de la conducta humana
4.El concepto de alma: principio vital y forma
1.¿Qué significa ser vivo?
Vamos a partir de esta pregunta. Su respuesta nos tiene que llevar a comprender lo que tenemos los seres humanos de común y de diverso con los animales y las plantas, y nos puede dar luces para introducirnos en el porqué el hombre actúa del modo en que lo hace.
Los seres vivos se diferencian de los inertes en que tienen vida. Esta afirmación puede explicitarse desde 5 características:
1)Vivir es, ante todo, moverse a uno mismo, automoverse. Ésta es una vieja definición del ser vivo1: lo vivo es aquello que tiene dentro de sí mismo el principio de su movimiento, lo que se mueve sin necesidad de un agente externo que lo impulse. Se puede añadir a esto que vivir es UN MODO DE SER, porque esta característica del automovimiento afecta radicalmente a quien la tiene, llega hasta el mismo fondo del ser: “para los vivientes, vivir es ser”2.
2)La 2da característica de la vida es la unidad: todos los seres vivos, cada uno, son uno. No sabemos qué significa la expresión una piedra. Si la partimos seguimos teniendo piedra. Un espejo roto es una multitud de espejos: la unidad de lo inerte es tan pobre que su ruptura no implica un dejar de ser. Partir a un perro, en cambio, es mucho más drástico: el perro es en la medida en que es uno. Dividirlo es matarlo. Incluso los que se reproducen por bipartición originan dos individuos nuevos, diferentes al original.
3)La 3ª característica de la vida es la inmanencia. Esta palabra procede del latín in-manere, que significa permanecer en. Inmanente es lo que se guarda y queda dentro. Es una característica que habla de la interioridad que se da en todo viviente, pues todo viviente lleva a cabo actividades cuyo efecto queda dentro del sujeto. V. gr. Nutrirse, crecer, leer, llorar, dormir son operaciones inmanentes, que quedan para el que las ejecuta, aunque puedan ser vistas desde fuera. Lo que es uno lo es por tener algo propio, por tener un dentro. Las piedras, en cambio, no tienen un dentro. Para el viviente vivir es ser, en unidad, con el mundo interior.
4)La 4ª la podemos llamar –impropiamente- autorrealización. Lo vivo se distiende a lo largo del tiempo hacia una plenitud de desarrollo y hacia la muerte. Ningún viviente está acabado en el nacimiento, sino que protagoniza un proceso (crecer, reproducirse, morir) que tiene cierta estructura de proyecto: hay un despliegue, un hacerse efectiva la potencia, un crecimiento. Es decir, los seres vivos tienen fin, perfección, plenitud. VIVIR ES CRECER.
5)Por último, la vida tiene un ritmo cíclico y armónico; es decir, su movimiento se repite, vuelve una y otra vez a empezar, y se va desplegando a base de movimientos repetidos, cuyas partes están internamente proporcionadas unas con otras, hasta formar un todo unitario, una armonía que los clásicos llamaban cosmos. Se puede hablar de un ciclo de la vida que permite entender a la totalidad de vivientes del universo como una cierta unidad dotada de sentido. Exagerar esto, o quitarle la referencia a una Inteligencia que trascienda a ese orden (New Age, ecologismo radical, diversas formas de hinduismo y budismo) tiene serias consecuencias a la hora de comprender el lugar del hombre en el universo.
2.Diferenciación de los grados de vida
En los seres vivos existe una gradación, de una escala sucesiva de perfección. Esta escala se puede dividir según los grados de inmanencia. Es decir, cuanta mayor es la capacidad de un ser vivo de guardar dentro de sí, cuanto más disfrute de un mundo interior, o más sepa decir de sí, mayor es su nivel inmanente. No es lo mismo el moverse de una planta que los saltos de un felino hacia su presa o que el movimiento de una mano que saluda a alguien que quiere. Los mundos en que se desenvuelven estas acciones son completamente diferentes.
Esta jerarquía en la escala de la vida se puede dividir en tres grados, marcados por grandes diferencias:
1)La vida vegetativa, propia de las plantas y todos los animales superiores a ellas. Tiene tres funciones principales: la nutrición, el crecimiento y la reproducción3.
a)en la nutrición, lo inorgánico exterior pasa a formar parte de la unidad del ser vivo. La nutrición se subordina al crecimiento4.
Nutrirse es asimilar sustancias hasta hacerlas propias. No hay elementos inorgánicos que al ser integrados en el proceso de la nutrición no pasen a ser elementos orgánicos, y si los hay es que no han sido asimilados. Entonces quedan como cuerpos ajenos a la unidad del viviente y en oposición a ella.
La nutrición aparece como la primera forma de comunicación porque lo que era inorgánico y externo pasa a estar vivo y unido a los demás elementos vivos en la unidad del ser vivo. Desde esta perspectiva, la unión nutritiva puede aparecer como la más estrecha e íntima unión que cabe.
b)en el crecimiento, es el proceso por el que el ser vivo alcanza por sí mismo de modo progresivo su propia identidad. Como ya se ha dicho, este proceso suele llamarse –impropiamente- proceso de autorrealización. El modo más elemental de tal proceso es el crecimiento orgánico por el que el ser vivo constituye su propio cuerpo. En los animales y las plantas, el crecimiento se subordina a la reproducción.
c)la reproducción consiste en ser capaz de originar otro ser vivo de la misma especie. Es decir, de hacer que la especie sea inmortal, ya que el individuo no puede serlo. “En la escala de la vida la relevancia del individuo y su independencia frente a la especie es cada vez mayor hasta llegar al hombre, en el que la relevancia de la autorrealización individual excede plenamente a la de la especie”5.
2)La vida sensitiva distingue a los animales de las plantas. La vida sensitiva consiste en tener un sistema perceptivo que ayuda a realizar las funciones vegetativas mediante la captación de diversos estímulos: lo presente, lo distante, lo pasado y lo futuro. En cuanto son captados, esos 4 tipos de estímulos provocan un tipo u otro de respuestas.
La captación se realiza mediante la sensibilidad (externa e interna). La estimulación captada a través de la vida sensitiva produce una respuesta: el instinto, que es la tendencia del “organismo biológico a sus objetivos más básicos mediada por el conocimiento”6 , por ejemplo el hambre o la pulsión sexual.
También se puede llamar al instinto “inteligencia inconsciente”7 en cuanto que el instinto es inteligente pero no reflexivo (=se sabe pero no se sabe que se sabe). La conducta instintiva está basada en el conocimiento de los fines y de las operaciones por los que se logran. Pero no implica un conocimiento del sujeto en cuanto que tal en orden a la programación de fines. El animal tiene conciencia en cuanto que sabe de los fines y de los medios que a ellos conducen, pero no tiene autoconciencia8.
Esta respuesta instintiva a los estímulos, en el animal, no puede ser modificada. Es decir, se trata de una respuesta automática, en la cual no se da de ningún modo algo así como la voluntad. Los peces son capaces de morir comiendo, pues no pueden decir que no a su impulso de comer. El hombre, en cambio, es capaz de proponerse un régimen, o un ayuno. El conocimiento sensible del animal interviene en la conducta, pero no la origina: hay un automatismo que es mayor en la medida en que se está más bajo en la escala de la vida. Los fines instintivos le vienen dados, porque no son fines individuales, sino propios de la especie, idénticos a los de cualquier otro individuo.
Son 3 las características esenciales de la vida sensitiva, tal como se da en los animales:
a)el carácter no modificables, o “automático”, del circuito estímulo-respuesta;
b)la intervención de la sensibilidad en el desencadenamiento de la conducta;
c)la realización de fines exclusivamente específicos o propios de la especie.
3)El 3er grado es la vida intelectiva, que es la propia del hombre. En ella se rompe la necesidad del circuito estímulo-respuesta. “Por encima de los animales están los seres que se mueven en orden a un fin que ellos mismo se fijan, cosa que es imposible de hacer si no es por medio de la razón y el intelecto, al que corresponde conocer la relación que hay entre el fin y lo que a su logro conduce, y subordinar esto a aquello”9. Las características propias y diferenciales de este grado superior de vida son las siguientes:
a)El hombre elige intelectualmente sus propios fines (exceptuando lo vegetativo –respiración, crecimiento, etc.-) y no se conforma con los fines de la especie, sino que también se propone fines personales o tiene en sus manos la tarea de hacer su propia vida, escribir su propia historia, etc.
b)En el hombre, los medios que conducen a los fines no vienen dados, sino que hay que encontrarlos. Hay una separación de medios y fines que hace que no se den respuestas automáticas a los estímulos. La apertura del hombre es a la totalidad y, por lo tanto, la respuesta del hombre también debe ser concretada. Ésa es la tarea de los hábitos, que hacen que, en frase de J. Choza, el hombre debe aprender a ser quien es para serlo.
3.El principio intelectual de la conducta humana
Buena parte de los objetivos de las actividades del hombre corren por cuenta de la elección y aprendizaje individuales. En nuestro caso, el instinto viene en buena parte completado o desplazado por el aprendizaje. Aprendemos a comer, a andar, a comunicarnos; nuestra infancia es tremendamente prolongada y necesitada de ayuda, necesitamos de los demás, etc. En el hombre el aprendizaje es mucho más importante que el instinto.
Al hombre no le basta con nacer, crecer, reproducirse y morir para alcanzar su realización propia. Somos más complicados que una zanahoria o un pájaro. Nuestra vida no es automática, tenemos por delante la tarea de resolverla, y el éxito no está asegurado. El hombre es el único animal capaz de hacer fracasar su vida voluntariamente, del mismo modo que sólo la lleva a su mejor fin si quiere. Lo propiamente humano es la capacidad de darse a sí mismo fines y de elegir los medios para llevarlos a cabo. Esto es la LIBERTAD: el hombre es dueño de sus fines. Y, en cuanto es dueño de sí, es persona, es mucho más que un caso, un individuo, de una especie.
Por eso se dice que la conducta humana está principiada por el conocimiento intelectual. Cada quien elige los medios y la concreción de los fines: es tarea de cada hombre elegir sus fines y los medios que a ellos conducen. Y eso sólo es posible si esa elección se realiza mediante el conocimiento previo de las posibilidades que tenemos al alcance de la mano. Profesora, médico, arquitecto, chapulín, mentiroso o ladrón son distintas opciones ante nuestros ojos. Así, en el hombre se rompe el circuito estímulo-respuesta. SOMOS UN SER ABIERTO. Esto quiere decir que la biología humana está interrumpida por la vida intelectiva: en el hombre el pensamiento es tan radical y tan natural como la biología, y por eso la misma biología humana sólo se entiende desde la condición intelectual del hombre10:
El hombre es un ser que está por encima de la dictadura del instinto. Su reacción no es automática. El hecho de sentir hambre no me dice nada acerca de qué debo comer: para hacerlo tengo que decidir entre atún, pollo o cualquier otra cosa. Es decir, en el hombre, la satisfacción del instinto exige la intervención de la razón, que puede decidir beber o no beber, comer o no comer, o comer una cosa u otra. “La naturaleza biológica no es viable al margen de la razón ni siquiera en el plano de la supervivencia biológica”11. El hombre necesita APRENDER A VIVIR. Y para hacerlo, necesita RAZONAR.
Una consecuencia: si el hombre no controla sus instintos mediante la razón, no los controla de ninguna manera. El hombre tiene que aprender a moderar sus instintos si no quiere hacerse daño a sí mismo o a otros. Si el hombre no se comporta según la razón, sus instintos se tornan desmesurados, cosa que no les sucede a los animales; hay hombres iracundos, dominados por su parte afectiva, tristes, cobardes... El hombre, si no es racional, es peor que los animales, en cuanto la fuerza de sus instintos crece en él de una manera excesiva que positivamente daña la realidad, a los demás, a él mismo. Ésta es una de las derivaciones de la libertad.
4.El concepto de alma: principio vital y forma
Empecemos por una comparación entre una botella de plástico y un rosal.
El rosal se mueve a sí mismo, tiene cierta unidad y cierto proyecto (crece). La botella de plástico, sencillamente, se queda pasmada en su quietud. En ella no hay vida (en realidad ya es bastante difícil afirmar que una botella tenga identidad alguna: apenas tiene entidad). Así, un cuerpo animado, no es un cuerpo más un alma, sino un determinado tipo de cuerpo”12.
En primer lugar, alma no se opone a cuerpo. Sucede más bien que el ser vivo tiene dos dimensiones: una materia orgánica y un principio vital que organiza y vivifica esa materia. Ese principio vital, aquello por lo cual un ser vivo está vivo, es el ALMA: “el primer principio de vida de los seres vivos”13, lo que les hace ser y ser lo que son.
El alma es, por tanto, el principio vital de los seres vivos; la forma del cuerpo; la esencia del cuerpo vivo. Forma y materia son dos nociones del lenguaje común que tienen un fuerte contenido filosófico. En las cosas, la materia tiene una forma propia y peculiar, que puede ser estudiada independientemente de la materia: el agua de un remolino se mueve de un determinado modo, dando igual que sea precisamente esta y otra agua; la reacción de tal experimento es la misma, lo hagamos con este u otro ratón. Los seres vivos tienen una forma más intensa que los inertes. A esa forma que “mueve” el cuerpo, que lo hace crecer, comportarse de un determinado modo (mugir, ladrar o maullar), la llamamos ALMA.
En suma, el alma no es un elemento preexistente o raro y muy elevado que tenga que unirse a un cuerpo, sino que es lo que hace que un cuerpo sea y sea tal cuerpo y no otro. SIN ALMA NO HAY CUERPO ALGUNO.
Los clásicos lo resumían en este adagio: “anima forma corporis”, el alma es la forma del cuerpo. Esto tiene mucha importancia porque implica que lo que le pasa al alma tiene también una estrecha relación con cuerpo, y vicevera. Se il corpo sta bene, l’anima balla dice un dicho italiano: la salud procura la alegría, la depresión tristeza, la ilusión esfuerzo, el pesimismo detención de la actividad. La unidad del hombre, desde un punto de visto biográfico, es indudable.
GRacias por ser una teacher super especial y taaaan original para dar sus clases que hasta hoy en día aun las recuerdo! :)
ResponderEliminar